Gingivitis o periodontitis: cómo saber en qué fase están tus encías

Te cepillas los dientes por la noche y, al escupir, ves un hilo de sangre en el lavabo. La primera vez te sorprende, pero como no duele y a la mañana siguiente ya no pasa, lo olvidas. El problema es que ese sangrado se repite semana tras semana, y con el tiempo casi dejas de notarlo: te has acostumbrado a que tu encía sangre un poco, como si fuera parte de la rutina. No lo es. Ese sangrado tiene un nombre, gingivitis, y es la primera señal de que algo no va bien en la encía. La buena noticia es que en esta fase el problema se revierte por completo. La mala es que, si se ignora durante mucho tiempo, puede avanzar hacia la periodontitis, una enfermedad que ya no tiene marcha atrás y que es la primera causa de pérdida de dientes en adultos, por delante incluso de la caries.

En gabeldental.com, clínica dental en Móstoles a la que acuden habitualmente pacientes de localidades cercanas como Villaviciosa de Odón, vemos casos de gingivitis y periodontitis todas las semanas, y la confusión entre ambas es constante. En este artículo te explicamos qué distingue a una de otra, qué síntomas debes vigilar en cada fase y qué tratamiento corresponde a cada una, para que sepas exactamente dónde estás tú.

¿Qué es la gingivitis?

La gingivitis es la inflamación de la encía provocada por la acumulación de placa bacteriana en el borde donde el diente se une con el tejido blando. Cuando esa placa no se retira bien con el cepillado diario, las bacterias que contiene irritan la encía, que responde poniéndose roja, hinchándose ligeramente y sangrando con facilidad al mínimo roce, ya sea el cepillo, el hilo dental o incluso al morder algo duro.

Es la fase más leve y, sobre todo, la más importante: en la gingivitis todavía no hay destrucción del hueso ni de las fibras que sujetan el diente. Es pura inflamación de un tejido blando, y por eso, con una limpieza profesional y una higiene correcta en casa, la encía vuelve a su estado sano en pocas semanas. Nada se ha perdido todavía.

¿Qué es la periodontitis?

La periodontitis es lo que ocurre cuando la gingivitis no se trata y las bacterias siguen actuando durante meses o años. En algún momento, la inflamación deja de quedarse solo en la encía y empieza a afectar al hueso y a las fibras que anclan el diente a la mandíbula. Ahí es donde cambia todo: ese tejido de soporte, una vez destruido, no se regenera de forma espontánea.

La periodontitis avanza formando lo que se conoce como bolsas periodontales, espacios que se abren entre el diente y la encía y que atrapan placa y bacterias fuera del alcance del cepillo. Cuanto más profunda es la bolsa, más hueso se ha perdido alrededor de esa pieza, y con el tiempo el diente puede moverse, separarse de sus vecinos o, en los casos más avanzados, perderse.

Gingivitis o periodontitis: las diferencias que debes vigilar

La línea entre una y otra no siempre es evidente a simple vista, y por eso conviene fijarse en señales concretas.

Síntomas propios de la gingivitis

  • Sangrado al cepillarte o al usar hilo dental, aunque sea leve.
  • Encía enrojecida e inflamada, sobre todo en el borde junto al diente.
  • Ligera molestia o sensibilidad al tacto, casi nunca dolor real.
  • No hay movilidad dental ni cambios en la posición de los dientes.

Síntomas que apuntan a periodontitis

  • Encía que se retrae y deja los dientes con aspecto más largo.
  • Espacios nuevos entre dientes que antes estaban juntos.
  • Movilidad, por leve que sea, en una o varias piezas.
  • Mal aliento persistente que no mejora con enjuagues ni chicles.
  • Pus al presionar la encía o sabor desagradable recurrente.

Si te reconoces solo en el primer grupo, estás a tiempo de revertirlo por completo. Si aparece alguno de los síntomas del segundo, es momento de pedir una valoración sin esperar más.

¿Por qué la gingivitis se cura y la periodontitis solo se controla?

La diferencia está en qué tejido se ha visto afectado. La encía inflamada de la gingivitis es tejido blando con buena capacidad de recuperación: en cuanto se elimina la causa (la placa y el sarro acumulados), el propio organismo la regenera y vuelve a su color y firmeza normales.

El hueso que sostiene el diente es harina de otro costal. Cuando la periodontitis lo destruye, ese hueso no vuelve a crecer por sí solo. El tratamiento periodontal consigue detener la enfermedad, eliminar la infección y evitar que se siga perdiendo soporte, pero no repone lo que ya se ha ido. Por eso insistimos tanto en detectar el problema en fase de gingivitis: es la única ventana en la que revertir el daño es sencillo, rápido y sin secuelas.

El tratamiento cambia según la fase en la que estés

Si es gingivitis

El tratamiento es una limpieza dental profesional que retire la placa y el sarro del borde de la encía, junto con ajustes en tu técnica de cepillado en casa. Es habitual llegar a la clínica con la idea de que una limpieza dental duele, y en la gran mayoría de los casos la sensación es mínima o inexistente. En dos o tres semanas de higiene correcta, la encía deja de sangrar y recupera su aspecto normal.

Si ya es periodontitis

Aquí el tratamiento va más allá de una limpieza convencional. Se necesita entrar en las bolsas periodontales para retirar la placa y el sarro que se han acumulado por debajo de la encía, en lo que se conoce como raspado y alisado radicular. Si quieres entender bien en qué consiste este paso y qué influye en su precio, te lo explicamos con detalle en el artículo sobre cuánto cuesta una limpieza dental profunda. Después de esta fase, el seguimiento periódico es imprescindible para que la enfermedad no vuelva a activarse.

Qué pasa si se sigue ignorando

Una periodontitis no tratada avanza casi siempre en la misma dirección: la encía se retrae progresivamente, algo que ya te contamos con detalle al hablar de la retracción de encías, el hueso sigue perdiéndose alrededor de las raíces y, con los años, los dientes acaban moviéndose o perdiéndose sin que haya mediado ni un solo golpe ni una caries. Es un proceso silencioso, y esa es precisamente su parte más peligrosa: mientras no duela, es fácil convencerse de que no es grave.

Cómo saber en qué fase estás tú

No hace falta que interpretes tus propios síntomas a ciegas. Con una exploración periodontal y, si es necesario, una radiografía, se mide la profundidad de las bolsas alrededor de cada diente y se sabe con precisión si estás ante una gingivitis reversible o ante una periodontitis que ya afecta al hueso. Es una revisión rápida y, cuanto antes se haga, más sencillo y económico resulta el tratamiento.

Si tus encías sangran al cepillarte, si notas mal aliento que no se va o si te parece que algún diente se ha movido ligeramente, no esperes a que la respuesta se complique sola. Pide tu cita de valoración y sal de dudas con una exploración que te diga exactamente en qué punto está tu salud periodontal.

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