Selladores de fisuras en niños: qué son, a qué edad se ponen y cómo prevenir caries en las muelas

Si solo tienes un minuto

  1. El sellador es una capa fina que cubre los surcos de las muelas para que la placa no se acumule en ellos.
  2. Se suele poner en los primeros molares definitivos, hacia los 6 años, y en los segundos molares sobre los 12.
  3. No hace falta pinchar ni limar el diente, y conviene revisarlo en las visitas de control.

Lectura: 7 minutosIr directo a la comparación

  • Surco sin sellar
  • Surco cubierto por el sellador
Visto de cerca: el material rellena los surcos de la muela para que queden lisos y fáciles de limpiar.

El dentista te ha propuesto ponerle selladores a tu hijo en las muelas y te han quedado dudas. Suena técnico, pero es de lo más habitual en los niños, y aun así no siempre se explica bien de qué va: qué es exactamente ese material, si le va a doler, a qué edad conviene ponerlo, cuánto aguanta y, sobre todo, si de verdad sirve para que no le salgan caries en las muelas nuevas. Son preguntas muy razonables, porque hablamos de los dientes definitivos que le van a acompañar toda la vida.

Un sellador de fisuras es, en una frase, una capa fina de un material que se coloca sobre la superficie de masticación de las muelas para cubrir sus surcos y hendiduras, esas líneas donde el cepillo llega peor y se acumulan los restos. Al dejar esa zona lisa, resulta más fácil de limpiar y hay menos sitio donde pueda empezar una caries. En Gabel Dental, en Móstoles, lo trabajamos dentro de la odontopediatría de nuestra clínica, adaptándolo a cada niño. A continuación te contamos qué son, a qué edad se ponen y qué conviene tener claro.

1Qué son y cómo protegen

Qué son los selladores y cómo protegen la muela

La idea de fondo es sencilla: la cara con la que masticamos no es lisa, tiene surcos y pequeñas hendiduras donde se queda la placa. En esos recovecos el cepillo entra con dificultad, así que son el primer sitio donde suele empezar una caries en los niños. El sellador rellena esos surcos con un material que se adhiere al esmalte y deja la superficie lisa.

Para que agarre bien, la muela tiene que estar sana y limpia: el sellador se pone sobre un diente sin caries, nunca encima de una ya empezada. Por eso el punto de partida siempre es revisar la muela antes de sellarla.

123
Los surcos quedan al descubierto y en ellos se acumula la placa que el cepillo no alcanza.El sellador cubre los surcos y deja la superficie lisa, más fácil de limpiar.

Toca los tres puntos

La fisura

Es el surco natural de la cara de masticación. Ahí se queda la placa y el cepillo llega mal, así que es donde más empiezan las caries.

Leer este punto en detalle

Los surcos, donde empieza la caries

La cara de masticación de las muelas tiene surcos y hendiduras que varían de un niño a otro. En los más marcados el cepillo no llega al fondo, y ahí es donde la placa se queda y puede empezar una caries con el tiempo.

El material que rellena el surco

El sellador es una resina fluida que se coloca sobre el surco limpio y se endurece, quedando adherida al esmalte. No se lima ni se perfora el diente: se añade una capa fina que deja la zona lisa y más sencilla de cepillar.

La muela, que debe estar sana

El sellador se pone sobre un diente sin caries. Si la muela ya tiene una lesión, primero se trata y luego se decide qué hacer. Sellar no exime del cepillado diario ni de las revisiones: es una ayuda más, no un sustituto.

2A qué edad y para quién

A qué edad se ponen y qué muelas tiene sentido sellar

El momento habitual es cuando sale un molar definitivo nuevo, porque el esmalte recién salido es más vulnerable y los surcos están intactos. Los primeros molares definitivos suelen aparecer hacia los 6 años, detrás de los de leche, y los segundos molares sobre los 12. También se pueden sellar algunos molares de leche cuando el niño tiene riesgo de caries. Cuándo encaja en cada caso se valora en la consulta de odontopediatría.

Cuándo tiene más sentido

Primeros molaresLos que salen hacia los 6 años; al principio son de los más expuestos a la caries.
Segundos molaresAparecen sobre los 12 años y también tienen surcos marcados que conviene proteger.
Surcos profundosMuelas con hendiduras marcadas donde el cepillo entra con dificultad.
Riesgo de cariesNiños que ya han tenido caries o a los que les cuesta mantener una buena higiene.

Cómo se decide si conviene

1En la consulta se miran las muelas, sus surcos y si están sanas o tienen alguna lesión.
2Con eso te decimos si sellarlas aporta algo o si basta con revisiones y refuerzo de higiene.

Dicho esto, no todas las muelas necesitan sellador, y eso solo se puede valorar viendo la boca del niño. Influyen la profundidad de los surcos, el riesgo de caries y cómo lleva el cepillado en casa. Por eso el punto de partida siempre es una revisión, donde se mira cada muela y se decide con criterio si sellarla aporta algo en su caso.

3Sellador, flúor o empaste

Sellador, barniz de flúor o empaste: en qué se diferencian

El sellador no es lo mismo que otras cosas que quizá hayas oído en la consulta. El barniz de flúor es un refuerzo que se aplica sobre el diente para fortalecer el esmalte frente al ácido de la placa; no rellena los surcos, actúa sobre toda la superficie y se repasa cada cierto tiempo. Suele combinarse con el sellado dentro del plan de prevención: no es uno u otro.

El empaste, en cambio, es un tratamiento, no una prevención: se hace cuando ya hay una caries y hay que retirar la parte dañada del diente antes de rellenarlo. Aquí tienes más información sobre qué hacer si aparecen caries en los dientes de leche. La diferencia clave es que el sellador se pone sobre un diente sano para que no llegue a hacer falta un empaste.

Compara por lo que te importa

Sellador

Rellena los surcos de la muela para que la placa no se acumule en ellos.

Barniz de flúor

Refuerza el esmalte de toda la superficie frente al ácido de la placa.

Empaste

Trata una caries ya formada rellenando la parte del diente dañada.

No son opciones que compitan: el sellador y el flúor previenen, y el empaste entra cuando la caries ya está.

El sellador se pone en un diente sano para que no haga falta un empaste más adelante.

Lo que solemos explicar en la visita de los peques

Al final no se trata de elegir entre uno y otro, sino de entender qué papel tiene cada cosa. El sellador y el flúor trabajan antes de que aparezca el problema, cada uno a su manera, y el empaste resuelve una caries que ya está. Qué necesita tu hijo en concreto se decide con la boca delante, en una revisión.

4Después de ponerlos

Cómo es ponerlos y qué cambia en el día a día

Poner un sellador es rápido y sencillo, y eso suele tranquilizar bastante a los niños y a los padres. Conviene saber de antemano cómo es el proceso y qué toca después, porque así el peque llega con menos nervios y en casa sabéis a qué estar atentos. Estos son los puntos en los que más os vais a fijar.

El día a día tras sellar, para ir marcando

  1. Sin pinchar ni limar

    Sin pinchar ni limar: se limpia la muela, se prepara la superficie, se coloca el material y se endurece con una luz. No suele hacer falta anestesia y el niño puede colaborar en todo momento.

    Explícale antes que no le van a pinchar: suele ir mucho más tranquilo a la cita.
  2. Comer

    Comer: en general puede comer casi enseguida, ya que el sellador se endurece en la misma visita. El dentista os dirá si conviene esperar un poco con esa muela.

    Si os indican esperar, tened a mano algo blando para ese primer rato.
  3. Sensación al morder

    Sensación al morder: los primeros días puede notar la muela algo distinta al cerrar. Suele pasarse sola; si pasados unos días le sigue molestando al morder, se revisa y se ajusta.

    Si nota que esa muela topa más al morder, avisadnos para ajustarla.
  4. Cepillado

    Cepillado: el sellador no sustituye al cepillo. Hay que seguir cepillando dos veces al día y cuidar el azúcar: protege los surcos, pero el resto del diente sigue necesitando higiene.

    Repasad su cepillado hasta que lo haga bien solo, sobre todo las muelas del fondo.
  5. Revisiones

    Revisiones: en las visitas de control se comprueba que el sellador sigue entero. Con el uso puede desgastarse o saltar un trozo, y entonces se retoca para que siga haciendo su función.

    Mantened las revisiones periódicas aunque no haya molestias: así se vigila el sellador.

5La visita de valoración

Cuándo plantearlo y cómo es la visita

Tiene sentido plantearse los selladores cuando a tu hijo le salen los molares definitivos o cuando tiene las muelas con surcos marcados y riesgo de caries. No hay que esperar a que aparezca ningún problema: precisamente la gracia está en sellar la muela mientras está sana. Lo que sí conviene es revisar antes cada diente, porque no todos necesitan sellador.

¿Le puede convenir a tu hijo?

Esto es solo orientativo para ordenar ideas: no sustituye a la valoración en consulta, que es donde se mira cada muela.

¿A tu hijo le han salido hace poco los primeros molares definitivos?

¿Tiene las muelas con surcos marcados y profundos?

¿Le cuesta cepillar bien las muelas del fondo?

¿Ha tenido ya alguna caries o tiene riesgo de tenerlas?

Puede convenirle

Por lo que cuentas, sellar las muelas podría ayudar a proteger esos surcos. El siguiente paso es valorarlo en consulta, donde se mira si cada muela es candidata.

Quizá baste con revisión y flúor

Puede que en su caso convenga más reforzar la higiene y el flúor y vigilar en las revisiones. Merece la pena valorarlo con calma en consulta.

La visita es, sobre todo, una revisión. Se miran las muelas del niño, se comprueba que están sanas y se valora la profundidad de los surcos y su riesgo de caries. Con eso se decide qué muelas conviene sellar y se explica el plan antes de empezar. Si quieres dar el paso, pide tu cita de valoración en Gabel Dental y lo vemos con calma. Cada niño es distinto, así que todo parte de una valoración odontológica individual.

6Preguntas frecuentes

Lo que nos preguntan sobre los selladores en niños

Poner un sellador no suele doler y en general no hace falta anestesia, porque no se lima ni se perfora el diente. Se limpia la muela, se coloca el material y se endurece con una luz, y el niño puede colaborar en todo momento.

Veámoslo con calma en Gabel Dental

En nuestra clínica de Móstoles revisamos las muelas de tu hijo y te decimos con honestidad cuáles conviene sellar y cuáles no. Cada niño es distinto, así que todo parte de una valoración odontológica individual.

Teléfono912 388 763
Dónde estamosAv. Felipe II, s/n, esquina C/ Simón Hernández, 28936 Móstoles
HorarioLunes a viernes de 10:00 a 14:00 y de 15:00 a 19:00

Sigue leyendo

Otros artículos sobre la salud bucal de los niños que quizá te interesen

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *